Liceu estrena «Le nozze di Figaro» dirigida por el maestro Giovanni Antonini

El Gran Teatre del Liceu presenta el estreno de la nueva producción de Marta Pazos de Le nozze di Figaro de Mozart, del 5 al 21 de junio.El maestro Giovanni Antonini dirigirá un total de 14 funciones con un reparto formado por Luca Pisaroni / Alejandro Baliñas (Figaro), Sara Blanch / Anna Prohaska (Susanna) y Andrè Schuen / Samuel Hasselhorn (conde), entre otros.

El Gran Teatre del Liceu estrena una nueva producción firmada por Marta Pazos de Le nozze di Figaro de Mozart, del 5 al 21 de junio, con una función previa para el público Under35 el 4 de junio. El maestro italiano Giovanni Antonini, especialista en repertorio clásico y mozartiano, dirigirá un total de 14 funciones, al frente de la Orquestra del Liceu y con un reparto encabezado por Luca Pisaroni y Sara Blanch en los papeles de Susanna y Figaro. Completan la lista de grandes voces Andrè Schuen en el rol de conde y Adriana González como condesa, entre otros. El segundo Cast estará liderado por Alejandro BaliñasAnna ProhaskaSamuel Hasselhorn y Anett Fritsch, respectivamente.

Le nozze di Figaro, más allá de ser una de las grandes comedias y una de las obras maestras de Mozart, es una de las grandes obras del arte universal que mejor reflejan la variedad y la profundidad del espíritu humano. La última vez que el público del Liceu pudo disfrutar de Le nozze di Figaro fue en la temporada 21/22 bajo la dirección musical de Marc Minkowski y la dirección de escena de Ivan Alexandre en el marco de la trilogía Mozart-Da Ponte, conjuntamente con las óperas Don Giovanni Così fan tutte.


© David Ruano.

La producción se desarrolla con diferentes texturas de luz y color a lo largo de toda la obra a través de una exuberante escenografía creada por Max Glaenzel a partir de una idea de Marta Pazos y de la iluminación de Nuno Meira. El ingenioso vestuario de Agustín Petronio se convierte en la expresión de la personalidad de cada personaje y del diálogo constante entre las diferencias de clase, a través de ingredientes, marcas emblemáticas y sabores dulces o amargos.

Estos cuerpos arquitectónicos se revelan como un paisaje vivo a través del trabajo con el coreógrafo Andreas Heise y un elenco de bailarines que acompañan a los personajes durante prácticamente toda la obra.

En el proceso de creación, Pazos toma como referencia el libro Notes on ‘Camp’, de Susan Sontag, que teorizó el concepto de “camp” en los años sesenta como una sensibilidad estética basada en el artificio, la exageración, la teatralidad y el gusto por el exceso.

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Coproducida con el Auditorio de Tenerife, la puesta en escena subraya el dinamismo y la riqueza emocional de la partitura, en la que Wolfgang Amadeus Mozart combina humor, tensión, lirismo y humanidad con una visión de las relaciones amorosas de una modernidad que sigue resultando sorprendente.

Nueva producción de Marta Pazos: la irreverencia y la audacia

El Gran Teatre del Liceu presenta una nueva producción de Le nozze di Figaro dirigida por Marta Pazos, que parte del concepto de “camp” formulado por Susan Sontag en Notes on “camp” para construir un espacio escénico festivo, exuberante y profundamente crítico con las jerarquías sociales.

La puesta en escena transforma el palacio de los Almaviva en una gran tarta nupcial, a través de una poderosa escenografía de Max Glaenzel, iluminada por Nuno Meira. Esta imagen central simboliza tanto el matrimonio que estructura la historia como la pirámide social donde se sitúan los personajes.

Pazos subraya en la ópera aspectos que conectan directamente con la contemporaneidad: la irreverencia de una obra que llegó a ser censurada, la audacia de su trama y una estructura dramática que lleva a los personajes al límite. Esta nueva lectura escénica ofrece así una reinterpretación libre y creativa de una de las grandes obras del repertorio operístico.

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Cada capa de la tarta refleja una jerarquía, un papel o un conflicto. Bajo una apariencia festiva se esconde una estructura de poder rígida que los personajes intentan desafiar, preservar o subvertir. Convertida en un gran objeto escénico, la tarta encarna la esencia de una vida compartida y concentra simbólicamente todas las tensiones de la ópera: el deseo, el poder, la ambición y el amor. A su vez, se convierte en un espacio vivo y mutable que acoge a los personajes y acompaña la transformación dramática de la historia.

El vestuario de Agustín Petronio refuerza esta idea convirtiendo a los personajes en ingredientes de una gran receta emocional y escénica. Cada figura se relaciona con un sabor, una textura o una intensidad determinada: Barbarina es miel; Cherubino, impulsivo y tierno, es un caramelo; otros personajes adoptan notas amargas o alcohólicas, como Basilio, que es el coñac, según su función dramática. Estos cuerpos arquitectónicos se revelan como un paisaje vivo a través del trabajo con el coreógrafo Andreas Heise.

Con esta puesta en escena, Marta Pazos construye un metarrelato sobre la dramaturgia de la vida y se aleja de la representación literal de los espacios tradicionales de la ópera —el castillo o el jardín— para ir directamente a la esencia de las bodas: celebrarlas, exaltarlas y convertirlas en el gran centro emocional y simbólico de la escena.

Un amplio reparto de voces jóvenes y expertas

Le nozze di Figaro es una ópera que fluye con aparente naturalidad: un torrente de armonías luminosas y melodías memorables. Pero detrás de esta ligereza hay una escritura vocal de gran exigencia, con líneas limpias, precisas y llenas de matices, que requieren tanto agilidad técnica como una gran capacidad actoral. Mozart construye personajes vivos, cambiantes y profundamente humanos, y esto exige un reparto cohesionado, capaz de combinar experiencia, juventud y una fuerte presencia escénica.

Al frente del reparto están Luca Pisaroni y Sara Blanch , dos voces con una sólida trayectoria mozartiana que encabezan un elenco de gran nivel vocal y teatral. Susanna, uno de los roles mozartianos más queridos y complejos, encuentra en Sara Blanch una intérprete de gran frescura vocal, inteligencia teatral y una musicalidad que combina precisión técnica y naturalidad expresiva. A su lado, Luca Pisaroni aporta al papel de Figaro una combinación de experiencia mozartiana, carisma escénico y solidez vocal que lo han convertido en uno de los grandes referentes internacionales del repertorio.

El papel central de Figaro, escrito para bajo-barítono, será interpretado también por el joven bajo gallego Alejandro Baliñas. El rol de Susanna recaerá en el segundo Cast en Anna Prohaska, mientras que la Condesa —un personaje de gran densidad lírica y emocional— será interpretada por Adriana González y Anett Fritsch.

El Conde Almaviva, un rol que combina autoridad, elegancia y vulnerabilidad, contará con las voces de los barítonos Andrè Schuen y Samuel Hasselhorn. Uno de los personajes más queridos de la ópera, el paje Cherubino, será interpretado por Julia Lezhneva y Mercedes Gancedo, dos voces de timbre luminoso y gran sensibilidad musical.

Completan el reparto los bajos Roberto Scandiuzzi y Alejandro López en el papel del doctor Bartolo. El resto de personajes contarán con un único intérprete durante toda la serie de funciones: la mezzosoprano Mireia Pintó será Marcellina; Roger Padullés interpretará a Basilio; Moisés Marín dará vida a Don Curzio; Lucía García será Barbarina, y Luis López Navarro interpretará a Antonio.

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El argumento: crítica social y revuelta en forma de ópera

Lorenzo Da Ponte fue el libretista de Mozart en la trilogía formada por Le nozze di Figaro, Don Giovanni y Così fan tutte. Le nozze di Figaro fue la primera colaboración entre Mozart y Da Ponte. La ópera está basada en la obra teatral La Folle Journée, ou le Mariage de Figaro de Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais, que se había estrenado dos años antes.

Esta ópera bufa en cuatro actos retrata el antagonismo entre clases, amos y criados, y cuestiona los privilegios de la aristocracia. Considerada una de las obras que mejor reflejan la complejidad de la condición humana, Le nozze di Figaro representa el punto culminante de la ópera bufa de finales del siglo XVIII.

La obra de Beaumarchais había sido prohibida en Francia por su crítica a los privilegios aristocráticos. Aún hoy, su mensaje sigue vigente: más allá de la crítica política, pone el foco en los abusos de poder y la moral disoluta de las clases dominantes.

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La ópera explica la historia de Figaro y de su futura esposa, Susanna, criados del Conde de Almaviva, un noble sevillano con una actitud depredadora hacia las mujeres. El día de la boda, el Conde intenta recuperar un antiguo derecho para seducir a Susanna antes de la boda. Cuando descubren sus intenciones, la pareja idea un plan para frustrarlas con la ayuda de la Condesa, consciente de las infidelidades de su marido y profundamente herida por la situación.

Al mismo tiempo, otros personajes contribuyen a los enredos de la trama: la ama de llaves Marcellina reclama a Figaro como esposo legítimo, hasta que se revela un inesperado vínculo familiar, con el apoyo del doctor Bartolo y del maestro de música Basilio. También interviene Cherubino, un joven paje enamorado de todas las mujeres del palacio, que acabará provocando situaciones tanto cómicas como comprometidas.

Después de una sucesión de malentendidos, disfraces y conspiraciones, la boda de Figaro y Susanna finalmente puede celebrarse. Pero el Conde no abandona sus intenciones y, en la escena final en el jardín, intenta seducir a una mujer que cree que es Susanna, sin darse cuenta de que en realidad es la Condesa disfrazada. Descubierto y humillado, el Conde pide perdón a su esposa, que se lo concede en uno de los finales más conmovedores de la ópera mozartiana.