«El demonio mudo»: La ópera de 1717 que se estrena en el Municipal de Santiago

El demonio mudo en el Municipal de Santiago

Rescatada y adaptada por investigadores chilenos, El demonio mudo, creada por monjes en 1717, se presentará entre el 12 y 20 de mayo en la Sala Arrau del Teatro.

 

Más de tres siglos han pasado desde que el dramaturgo jesuita Franz Lang y el músico agustino Florianus Ött crearon El demonio mudo, una obra nacida en 1717 en Alemania para concientizar a los fieles de la época. Traída a Chile en el equipaje de los evangelizadores, con los años la obra fue guardada y olvidada entre los archivos de la icónica Iglesia Recoleta Domínica.

 

Eso hasta 1998, cuando algunas de sus partes fueron descubiertas por el académico e investigador chileno, Víctor Rondón, quien se embarcó en la tarea de buscar en archivos en el mundo para reunir todas sus partes y presentarla completa. Este 12 de mayo, por primera vez en tiempos modernos, El demonio mudo podrá ser vista en una inédita versión escénica que se estrenará en la Sala Claudio Arrau del Teatro Municipal de Santiago.

 

La obra llega con una renovada interpretación que incluyó su traducción del latín al castellano y una adaptación dramatúrgica pensada para traer su contenido a la realidad del siglo XXI. Así, esta creación presenta a Eduardo, un exitoso hombre de negocios, quien se enfrenta al debate moral de reconocer que ha vivido de manera inconsciente, concentrado solo en su propio provecho. Eduardo se confronta con los personajes del Demonio -que intenta convencerlo de seguir su vida tal cual-, el Ángel -que procura hacerlo confesar sus errores- y su propia Conciencia, en una verdadera batalla moral que combina diálogos hablados con arias.

 

El demonio mudo es una intensa conversación sobre cómo somos y cómo debiéramos ser, así como también una reflexión de que cada acto conlleva una consecuencia. Es interesante ver cómo las preocupaciones de quienes vivían en el 1700, en su esencia, pueden seguir vigentes en nuestro siglo. El sentido de la responsabilidad, el cómo actuamos con el entorno y con los demás o preguntas esenciales como qué es lo que realmente nos da la felicidad… Es una reflexión que bien puede ser religiosa como también moral o social”, señala Gonzalo Cuadra, magíster en musicología y docente, quien estuvo a cargo de la dirección escénica y adaptación de la obra.

 

“Creo que es muy importante hacer un ejercicio para mirar y apreciar la ópera en todos sus formatos. El de cámara es uno de ellos y ofrece muy buenas posibilidades para explorar temas, llegar a otros públicos e innovar. En este caso, un rescate patrimonial absoluto, nos muestra cómo las grandes reflexiones siguen vigentes para generar conciencia en un mundo lleno de tentaciones y desafíos. Este tipo de proyectos refuerza nuestra propia identidad con la ópera”, señala por su parte la directora general del Teatro Municipal de Santiago, Carmen Gloria Larenas.

 

Ensayo ópera El demonio mudo. Foto: Patricio Melo

 

La dirección musical de la obra estará a cargo de Ramiro Albino (Argentina) y tendrá en su elenco al actor Ramón Gutiérrez como Eduardo; el tenor Rony Ancavil en el rol del Demonio; la mezzo-contralto Francisca Muñoz como la Conciencia; y la soprano Francisca Jünemann en el papel del Ángel. La música, en tanto, estará a cargo de la Orquesta Harmonices Mvndi, ensamble de música antigua que trabaja con réplicas de instrumentos barrocos; mientras que el diseño integral es de Gabriela Torrejón.

 

El estreno será el viernes 12 de mayo a las 19:00 horas y tendrá funciones también el 13, 19 y 20 del mismo mes. Y el valor de la entrada general es de 15 mil pesos.

 

300 años de historia

 

El demonio mudo forma parte de una colección de diecinueve piezas tituladas Theatrum affectum humanorum publicadas en Múnich en 1717. El autor de los textos en latín, el dramaturgo jesuita Franz Lang (1654-1725), fue autor además del importante tratado escénico barroco “Dissertatio de actione scenica” publicado en 1727. Lang pidió musicalizar sus textos a diversos compositores del círculo religioso de Munich, y, en el caso de El demonio mudo, su compositor fue el músico agustino Florianus Ott.

 

 

Todo apunta a que la obra llegó a nuestro país como parte del equipaje traído por el procurador de la provincia jesuita, Carlos Haimbhausen, en su expedición a Chile de 1748. La ópera estuvo en el Convento de Santo Domingo y, luego de su incendio en 1963, los libros que sobrevivieron al fuego y al agua fueron trasladados a la Recoleta Dominica. En 1998 el investigador Víctor Rondón encontró las partes del bajo continuo o guion para el acompañamiento del canto. Posteriores investigaciones realizadas por él en bibliotecas alemanas le permitieron reunir el resto de las partes pudiendo editarla en forma completa en sus componentes literario y musical en 2004.

Venta de entradas en boleterías del Teatro Municipal de Santiago y en www.municipal.cl