Ópera a Quemarropa consolida a la Comunidad de Madrid como foco de creación y circulación de ópera de cámara

Crédito Fotografía: Alfredo Arias

La tercera edición del festival reunió seis producciones, nueve funciones, estrenos absolutos y estrenos en España, además de residencias artísticas, encuentros profesionales y la creación de ARCA, un nuevo archivo dedicado al sector

El Festival Ópera a Quemarropa celebró su tercera edición consolidándose como la gran cita anual de la ópera de cámara en la Comunidad de Madrid y como una plataforma estable para producir, coproducir, estrenar y favorecer la circulación de nuevas obras. La programación se desarrolló entre mayo y julio de 2026 en Madrid, San Lorenzo de El Escorial, Aranjuez y Alcalá de Henares.


Impulsado por la Comunidad de Madrid, el festival cuenta con la dirección artística de Ruth González y Ricardo Campelo, de Teatro Xtremo. Su tercera edición articuló una programación formada por seis producciones y nueve funciones, combinando creación contemporánea, recuperación del patrimonio musical, experimentación escénica, apoyo a artistas emergentes, reflexión profesional y generación de nuevas herramientas para el sector.

Ópera a Quemarropa parte de la convicción de que la ópera de cámara constituye uno de los territorios más fértiles para la renovación del género. Su flexibilidad, sostenibilidad y capacidad para establecer una relación directa entre intérpretes y espectadores permiten abordar asuntos contemporáneos y desarrollar dispositivos escénicos de gran intensidad a escala humana.


La edición de 2026 comenzó los días 3 y 4 de julio con el estreno en España de Svadba. Una boda, de la compositora serbia Ana Sokolović. Presentada en la Sala de Cámara del Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial y en el Teatro Real Carlos III de Aranjuez, esta ópera para seis voces femeninas a capela, dirigida escénica y coreográficamente por Aixa Guerra y musicalmente por Juan Jurado, exploró los rituales privados y ancestrales que preceden a una boda. A partir de poesía, relatos, mitos y músicas populares de los Balcanes, la obra abordó los vínculos entre tradición, amistad, comunidad y transformación personal.

Crédito: Ricardo Espinosa


También el 3 de julio, el Teatro Real Carlos III de Aranjuez acogió Klara, ópera en cuatro haikus e inteligencia artificial, con texto, composición y dirección musical de Pedro Halffter y dirección escénica de Antón Armendáriz Díaz. Interpretada por la soprano Vanesa Goikoetxea y los pianistas Juan Carlos Garvayo y Pedro Halffter, la producción incorporó proyecciones tridimensionales y holografías para contar la historia de un robot capaz de razonar y tomar sus propias decisiones. La obra planteó preguntas sobre la identidad, la conciencia, la libertad y aquello que define la condición humana.


El 10 de julio llegó a San Lorenzo de El Escorial el estreno absoluto de Estètica i massacre, con libreto de Carlota Gurt, música y dirección musical de Carles Prat y dirección escénica de Oriol Pla. Nacida dentro del programa Òh!pera del Gran Teatre del Liceu, la pieza evolucionó desde su formato original de microópera hasta convertirse en una ópera de cámara de una hora. Su sátira sobre la tiranía de los cánones estéticos, la exposición en las redes sociales y la manipulación del cuerpo mostró, además, la capacidad de las nuevas creaciones para crecer, transformarse y alcanzar otros escenarios y públicos. La producción contó con la participación de LCI Barcelona, Escola de Disseny i Arts Visuals.


La dimensión patrimonial del festival estuvo representada por Pericca e Varrone. La dama spagnola ed il cavalier romano, intermezzo cómico perteneciente a la ópera Scipione nelle Spagne, de Alessandro Scarlatti, estrenada en Nápoles en 1714. La obra se presentó por primera vez en España los días 10 y 11 de julio en Aranjuez y San Lorenzo de El Escorial. La producción de La Madrileña, interpretada con instrumentos de época bajo la dirección musical de José Antonio Montaño y con puesta en escena de Ignacio García, recuperó esta pieza barroca como un espectáculo vivo, ágil y conectado con el público contemporáneo a través del humor.


Uno de los principales hitos de la edición fue el estreno mundial de La clausura del amor, con música de Reyes Oteo y libreto basado en el texto del dramaturgo francés Pascal Rambert, traducido por Coto Adánez. La obra se presentó los días 17 y 18 de julio en San Lorenzo de El Escorial y Aranjuez. Con dirección escénica de Ricardo Campelo Parabavides y dirección musical de Juan Bautista Carmena, la producción reunió a la soprano Ruth González, el barítono Enrique Sánchez-Ramos y un ensemble integrado por oboe, acordeón, percusión y electrónica.


Coproducida por la Comunidad de Madrid, Ópera de Tenerife y Teatro Xtremo, La clausura del amor trasladó al lenguaje musical el enfrentamiento entre dos personas al final de su relación. La música instrumental y electroacústica, el canto, la palabra y un dispositivo audiovisual que proyectaba en directo los rostros de los intérpretes construyeron una experiencia escénica sobre la ruptura, la escucha, la memoria y la distancia emocional.


La programación culminó el 18 de julio en la Plaza de Cervantes de Alcalá de Henares con el estreno absoluto de la tercera edición de La Plaza. Esta plataforma de creación, desarrollada mediante una residencia artística en el Centro Cultural Paco Rabal y con la colaboración de la Escuela Superior de Canto, reunió a la dramaturga y directora Caro Perelman, las cantantes Aurora Galán, Ana Molina y Carla Sampedro, el compositor y guitarrista Guil Treistman y el compositor de música electrónica Brian Topham.


Concebida específicamente para un escenario cuadrado rodeado de espectadores, La Plaza llevó la ópera al espacio público y eliminó la distancia habitual entre escena y audiencia. El proyecto volvió a apostar por artistas emergentes, el cruce de disciplinas y la creación de una obra inédita en español, acercando la ópera contemporánea a nuevos públicos desde una experiencia directa, inmersiva y libre de solemnidad.


El impacto de Ópera a Quemarropa se extendió más allá de las representaciones. Los días 20 y 21 de mayo, el festival celebró la segunda edición de Pensar la ópera. El futuro es ahora, su Espacio de pensamiento. La primera jornada, desarrollada en la Fundación Juan March, reunió en una sesión profesional a representantes del Gran Teatre del Liceu, el Teatro de la Maestranza, el Festival de Perelada, la Fundación Juan March, el Festival LittleÓpera de Zamora, Ópera de Tenerife y el propio festival. El encuentro estuvo dedicado a impulsar alianzas, coproducciones, proyectos compartidos y nuevas vías para la circulación de las obras.


La segunda jornada tuvo lugar en la Sala Alcalá 31 y estuvo abierta al público. Compositores y libretistas participaron en distintas mesas de reflexión sobre los retos y oportunidades de la creación operística contemporánea en España. De este modo, el festival reforzó su papel como espacio de encuentro entre instituciones, profesionales, creadores y ciudadanía.


En 2026 nació también ARCA, una nueva área de acción dedicada a archivar, analizar y cartografiar el ecosistema de la ópera de cámara en España desde el año 2000. El proyecto transformará información hasta ahora dispersa en una base de datos, una plataforma web y un informe orientados a programadores, instituciones, compañías y artistas. Con esta iniciativa, Ópera a Quemarropa amplía su función: además de presentar espectáculos, genera conocimiento, detecta tendencias y crea herramientas para fortalecer el sector.


La colaboración con el Gran Teatre del Liceu, el Teatro de la Maestranza y Ópera de Tenerife sitúa a la Comunidad de Madrid como un nodo activo dentro de una red española de creación, coproducción y circulación operística. Al mismo tiempo, la presencia del festival en tres enclaves vinculados al patrimonio mundial —San Lorenzo de El Escorial, Aranjuez y Alcalá de Henares— reafirma su voluntad de descentralizar la oferta cultural y activar diferentes ciudades y espacios patrimoniales mediante la creación contemporánea.


La identidad visual de esta tercera edición fue obra de Miguel Trillo, figura fundamental de la fotografía y la cultura urbana española. Su mirada reforzó la apuesta del festival por una ópera vinculada al presente, capaz de dialogar con nuevos imaginarios y comunidades.


Con esta edición, Ópera a Quemarropa entra en una etapa de consolidación y expansión. Sus estrenos, alianzas institucionales, residencias, acciones de pensamiento y proyectos de investigación configuran una estructura cultural con vocación de futuro: una plataforma desde la que impulsar una ópera de cámara cercana, arriesgada, sostenible y plenamente conectada con su tiempo.