El Liceu estrena «La gata perduda», la primera ópera comunitaria del proyecto Ópera Prima

La gata perduda es una nueva ópera creada en colaboración con los vecinos del barrio del Raval en Barcelona. La composición corre a cargo de Arnau Tordera I y bebe de las realidades musicales del barrio. La partitura la dirigirá el director Alfons Reverté con músicos del Conservatorio Superior de Música del Liceu y el Taller de Músics, entre otros. Cristina Colomer se ha encargado de coordinar los coros amateurs del barrio del Raval. En cuanto a los solistas, el reparto recae en Pau Armengol, Joan Sáez, Rocío Martínez, Marta Infante, Albert Casals, Óscar Peñarroya y Dianne Ico. Del 4 al 7 de octubre, la Sala Miralls del Liceu acogerá una instalación pensada y confeccionada por el colectivo artístico Domestic Data Streamers y el despacho de arquitectura TAKK que recoge de forma interactiva todos los datos del proyecto comunitario.

 

El Gran Teatre del Liceu estrena el próximo 5 de octubre La gata perduda, la primera ópera comunitaria co-creada con el barrio del Raval y en el marco del proyecto OPERA PRIMA dentro del programa LiceuApropa. Después de cuatro años de trabajo colectivo, el Liceu presenta esta nueva ópera incluida en la programación artística del Teatre y que ocupa el escenario de la Sala Gran del Liceu el 5 y el 7 de octubre de 2022, dos únicas funciones que ya han agotado casi las entradas. Como organización cultural con 175 años de historia, el Liceu lidera con este proyecto un gran reto de ciudad y da un paso adelante en el desarrollo hacia una institución sensible y dispuesta a las realidades que suceden en plena tercera década del siglo XXI.

 

OPERA PRIMA producirá una obra cada tres años que se integrará en la programación del Teatre con el objetivo de garantizar el acceso a la cultura a las personas del barrio como herramienta de integración social y cultural. Este proyecto se caracteriza por la activación de procesos de co-creación y participación activa, la vertebración social del territorio a través de la creación artística y la visibilización del talento humano. OPERA PRIMA también supone transformación transversal de la institución que pasa por potenciar sinergias comunitarias y ofrecer a los profesionales del Liceu una experiencia enriquecedora.

 

La creación comunitaria implica que el barrio se ha insertado en todo el proceso de creación artística, desde la dramaturgia, la interpretación musical y coral, la construcción técnica y la comunicación del proyecto con un diálogo permanente con profesionales de las diferentes áreas, todo ello garantizando la excelencia artística del proyecto.

 


La ópera de La gata perduda y el Raval

 

La gata perduda es la ópera con la que el Raval entra en el Liceu y con la que el Liceu ha tenido la oportunidad de abrirse, de conocer y aprender de un barrio del que forma parte y lo acoge. Esta iniciativa cuenta con la intervención de los vecinos y vecinas de la comunidad más ecléctica de Barcelona: más de 40 nacionalidades en 1,1km2 y en las que se encuentra la mayor densidad de asociacionismo de la Unión Europea. Han participado (de forma directa o indirecta) unas 1.000 personas entre personas individuales y entidades y organizaciones.

 

En este sentido, para buscar todas estas complicidades entre los diferentes actores del barrio, desde septiembre de 2018, el equipo coordinador de OPERA PRIMA ha estado en conversaciones constantes con el Distrito de Ciutat Vella y con la Fundació Tot Raval. Se abrió así una vía de descubrimiento del terreno, sensibilización con el barrio, explicación del proyecto, diálogo comunitario y búsqueda de colaboradores. En estos cuatro años de trabajo colectivo, se ha solidificado la misión de hilar una red comunitaria y contribuir a que las sinergias surjan. Uno de los puntos clave en este proceso ha sido la búsqueda de individuos o colectivos que, a pesar de no dedicarse profesionalmente al mundo cultural, han formado parte de las diferentes partes de la creación de una ópera como son: la escritura musical y dramaturgia, interpretación, y construcción de elementos técnicos y de escena y de comunicación del proyecto. Un diálogo artístico que ha sido enriquecedor por ambas bandas -artística y comunitaria- y que pretende crear una experiencia transformadora para todos los agentes implicados.

 

Este nuevo proyecto también ha contemplado un equipo artístico que ha creado conjuntamente con todo el barrio una nueva ópera, ofreciéndoles la oportunidad de integrarse en un programa innovador en nuestro país. La gata perduda cuenta con un librito escrito por la dramaturga Victoria Szpunberg a partir de una extensa búsqueda bibliográfica sobre el barrio y una veintena de entrevistas realizadas con el vecindario del Raval, fuente de inspiración clave para la escritura de ésta ficción. La trama de la obra, en palabras de Szpunberg, «gira en torno a un hecho inesperado que sucede en una de las calles más conocidas del Raval, donde se desarrolla una trama fantasiosa que implica a todo el barrio».

 

El argumento cuenta con rasgos épicos, surrealistas y tragicómicos, combinando emociones fuertes con fantasía y acción. Según la propia dramaturga, «el texto cuenta con recursos dramatúrgicos que el teatro contemporáneo a veces no contempla y que, en cambio, son más propios del género operístico».

 

La composición de la obra ha corrido a cargo de Arnau Tordera I y bebe de las realidades musicales del barrio. En cuanto a la experiencia sonora, Tordera I ha tenido el reto de escribir para profesionales y amateurs, de integrar sonidos tradicionales del mundo con un resultado final fácil de comprender y disfrutar a partir de unas melodías escritas con el lenguaje universal y sensible de las emociones. Hay conjugadas diferentes miradas sobre los distintos estilos musicales que se pueden desplegar hoy en día en la música escénica, apostando por un lenguaje sinfónico que se conecta con la ópera romántica de la segunda mitad del siglo XIX y también con la música cinematográfica. Sin renunciar al lirismo y con la vocación de dar comprensión a la línea melódica. «Es desde la música popular de donde nace la estética de este pensamiento y da como resultado esta partitura», afirma el compositor.

 

 

La partitura la dirige Alfons Reverté, director musical de la ópera, con la interpretación de músicos del Conservatorio Superior de Música del Liceu y el Taller de Músics, entre otros. Cristina Colomer se ha encargado de coordinar los coros amateurs del barrio del Raval. 11 grupos corales del barrio del Raval interpretan al personaje del Cor del Raval. Grupos bien eclécticos con todas las edades representadas: coro infantil (Kudyapi), coro juvenil (Musical’s Choir), coros femeninos (KorraVal Evolution, Coro de Mujeres de Xamfrà, Mujer Góspel), coros adultos (Agrupació Coral i Recreativa les Flors de Maig, TrencaCors, Cor Drassanes, Grup Mon Raval, Societat Coral Girasol, Cor Turull). Además, el Cor Canta interpreta de los bebedores del bar de Marsella, el Cor dels Invisibles interpreta el coro de los invisibles, la Asociació Carabutsí encarna el coro rumba, el coro heavy metal lo interpreta José Domínguez, Leandro Crespo y músicos del Taller de Músics y la batucada corre a cargo de la Escola de Músics.

 

En cuanto a los solistas, el reparto recae en Pau Armengol, Joan Sáez, Rocío Martínez, Marta Infante, Albert Casals, Óscar Peñarroya y Dianne Ico.

 

A nivel escénico, Ricard Soler Mallol asume la dirección de escena, Adrià Pinar ha realizado la escenografía y la parte de vestuario lleva el sello de Montse Amenós, juntamente onfeccionado por Dona Kolors y Top Manta, dos proyectos sociales surgidos en el barrio del Raval. Las fotografías de los vecinos y vecinas que aparecen impresas en el vestuario del corazón han sido realizadas por el artista Jordi Guillumet y estudiantes de la Facultad de Comunicación Blanquerna.

 

La parte técnica de la dirección de escena la han complementado Miquel Àngel Raió, videocreador, Maria de la Cámara y Gabriel Paré de Cube.bz, iluminadores y Tuixén Benet, en la dirección de coreografía.

 

El suelo de la escenografía de la ópera es una obra artística surgida de un trabajo comunitario entre los artistas Eledu, JLoca, Kenor, Morcky, Musa y Nemo y la colaboración de la cooperativa Impulsem, bajo la curadoría de Antoine Careil de Street Art Barcelona / Arnau Gallery.

 

La comparsa de La gata perduda, elemento escenográfico que aparece al final de la ópera, ha sido creado por José Menchero en colaboración con alumnos en prácticas de la Escola Massana.

 

Los diseños de la imagen de La gata perduda, que incluye cartel, programa de mano, y otros elementos físicos y digitales de presentación y promoción de la ópera han sido co-creados por un grupo formado por: creativos del Centre Ocupacional Sínia y alumnos de la Escola Massana, acompañados en el proceso por el artista Curro Claret y equipos de ambas entidades.

 

El argumento

 

La gata perduda presenta una tensión tradicional en el mundo de la ópera entre lo alto y lo bajo, entre el poder y el pueblo. El poder, simbolizado por un Magnato ambicioso y ostentoso, quiere poner al Raval bajo su control, un Raval operístico formado por un corazón colosal de vecinos y vecinas del barrio. Tres personajes extravagantes y de vis cómica son la mano derecha de ese poder caprichoso. Juntos intentan domesticar el barrio y, convertirlo en un museo global, transformarlo urbanísticamente para, en definitiva, desurbanizarlo, es decir, desproveerlo de la vida urbana que radica en él.

 

El Raval, espoleado por el personaje del secretario del Magnato, un ciudadano del barrio que trabaja por el poder, intenta oponerse y hacer frente a las injerencias de los poderosos. El libreto original de Victoria Szpunberg muestra un mundo globalizado, donde las consecuencias de un sistema regido por el beneficio económico impactan claramente y de forma directa sobre la población, sobre los barrios, sobre la vida de sus ciudadanos y ciudadanas.

 

Cifras del proyecto

 

Al final habrán participado unas 1.000 personas entre personas individuales y entidades y organizaciones, de unas 40 nacionalidades distintas. Un total de 72 entidades y organizaciones (una colaboración inusual entre amateurs y profesionales) se han volcado en la creación de la ópera.

 

Habrán sido cuatro años de un esfuerzo colectivo importante para presentar esta propuesta innovadora. Desde entonces se han efectuado más de un centenar de encuentros en el barrio para entrevistas y diálogo comunitario, se han realizado 7 sesiones fotográficas a vecinos y vecinas de todo el barrio, han sido necesarios 10 días para crear una obra de graffiti en los patios del CCCB y desde el mes de abril de 2022 se han registrado más de 40 ensayos grupales.

 

Instalación en Sala Miralls de La gata perduda y docuserie

 

Con motivo del estreno de La gata perduda, también se ha creado una instalación firmada por el colectivo artístico Domestic Data Streamers (DDS) y por el despacho arquitectónico barcelonés TAKK. Una obra que recoge de forma interactiva todos los datos de La gata perduda, así como el proceso creativo de una ópera comunitaria con el objetivo de acercar el proyecto a todo el mundo a través de la innovación tecnológica.

 

La muestra tiene forma de anfiteatro, emplea materiales similares utilizados en la producción de La gata perduda e incluye diferentes pantallas explicativas. También se incluye un 2 posters de visualización de datos.

 

Primer póster: a través del número de personas involucradas directamente con el proyecto y el número de días necesarios para desarrollarlo, se ha una estructura que versa entre la escultura y el plano, entre la arquitectura y el plano informativo. Se trata de un volumen de forma indeterminada de 560 piezas, exactamente el número de personas que han participado directamente en la creación y desarrollo de la ópera.

 

 

Por otro lado, en el segundo póster, existe una representación visual del tiempo con la que se ha pensado elaborar y representar La gata perduda. Desde el día que empezó el proyecto hasta el día de su estreno han pasado 1.428 días, o lo que es lo mismo, casi 4 años. Ambos colectivos artísticos reflexionan que con 4 años se podrían hacer muchas cosas, pero en lugar de todo esto, se han necesitado cuatro años (con una pandemia de por medio) a coordinar y ensayar durante más de 328 horas entre cantantes, músicos, bailarines y, por último, para crear esta obra comunitaria. Esta representación está conlleva, por tanto, por 1.428 imágenes de gatos perdidos como los días que han pasado y un texto explicativo.

 

La instalación podrá verse del 4 al 7 de octubre en la Sala Miralls. Una vez acabe la producción de La gata perduda, la obra se llevará al vestíbulo de la entrada al Liceu de la C/Sant Pau.

 

TV3 también ha realizado una docuserie que ilustra todo el proceso de creación comunitaria y que se presentará próximamente a los medios.

 

Traction, un proyecto europeo financiado por la Comisión Europea

 

Uno de los objetivos primordiales para hacer crecer el proyecto internacionalmente es sumar a la vertiente cultural, una capa tecnológica que incremente la accesibilidad y la participación ciudadana. La Comisión Europea valida y apoya La gata perduda, aportando fondos a través del proyecto TRACTION, que se constituye en forma de consorcio formado por distintos socios europeos con la misión de acercar la ópera a todos los públicos, a través de la innovación tecnológica.

 

Con este objetivo común y bajo el liderazgo de la empresa vasca Vicomtech, Liceu y ocho socios de cinco países europeos se han puesto a trabajar juntos para hacer realidad esta premisa.

 

Los partners del consorcio son las empresas tecnológicas Vicomtech (project leader), CWI y Virtual Reality Ireland, los proyectos artísticos y comunitarios liderados por INO (Irish National Opera), SAMP (Sociedade Artistica Musical de Pousos) y el Liceu; la experiencia en proyectos de acción comunitaria va de la mano de François Matarasso, y la Universitat Autónoma de Barcelona y la Dublin City University, aportando investigación y evaluación.

 

TRACTION está impulsando una serie de herramientas tecnológicas innovadoras a través de los centros tecnológicos y universidades que forman parte del consorcio, para facilitar la interacción entre los profesionales y las comunidades durante el proceso de co-creación, así como para extender las representaciones de ópera gracias a la tecnología. En cuanto al soporte tecnológico para la co-creación,

 

TRACTION ha desarrollado dos herramientas para facilitar el diálogo comunitario y la interacción entre los diferentes profesionales, las comunidades que forman parte del proyecto, los participantes individuales, etc. Por un lado la co-creation space tool que ha permitido teniendo en cuenta las necesidades y requerimientos de los procesos artísticos comunitarios de cada proyecto, compartir DATA, facilitando el proceso de creación de la ópera. Por otra parte, la co-creation stage tool que ha permitido conectar en tiempo real escenarios artísticos físicamente alejados. Una representación deslocalizada, o con varios sitios conectados remotamente, para que pueda haber una representación en tiempo real comunitaria, participativa e interactiva.

 

Por último, TRACTION también ofrece mecanismos para la evaluación de todos los procesos involucrados en una ópera comunitaria, incluyendo las metodologías para la evaluación de la tecnología.

 

Los proyectos comunitarios que se han llevado a cabo en el proyecto europeo han sido O TEMPO (SOMOS NÓS), un proyecto de la Sociedade Artistica Musical Dos Pousos (SAMP) realizado con internos de la prisión juvenil de Leiria (Portugal), Out of the ordinary/As an nGnách, ópera comunitaria de realidad virtual hecha con comunidades rurales de Irlanda, de la Ópera Nacional Irlandesa (INO) y La gata perduda.

 

Esta activación de otros proyectos internacionales crea sinergias e interacciones, lo que fomenta la internacionalización y la visibilización del proyecto, además de compartir las mejores prácticas para realizar una ópera comunitaria.

 

Las fases del proyecto: un diálogo comunitario

 

Las fases del proceso de creación de una ópera con el Raval son cuatro. El proyecto se inició con una primera parte de investigación y conocimiento del barrio. La aproximación del entorno se hace trabajando con el Distrito de Ciutat Vella y con la Fundació Tot Raval, como actores fundamentos en el territorio.

 

En este período de sensibilización conjunta con el barrio, también se realiza un trabajo de descubrimiento de talento para ver qué papel puede tener cada actor del Raval en la creación de la pieza creativa conjunta. Posteriormente, el Liceu seleccionó un equipo artístico para trabajar en un contexto de co-creación, ofreciéndoles la oportunidad de integrarse en un programa innovador dado que no existen experiencias previas de este formato en nuestro país y exterior son escasas. Todo ello en un contexto de pandemia. Después de esta primera toma de contacto, que también incluyó una comunicación directa con los jefes y bibliotecas del barrio para llegar a vecinos que no forman parte de ninguna entidad social, se pasó a una segunda fase donde se trabajó con proyectos específicos para cohesionar el Liceu y el barrio: se realizaron unos itinerarios de actividades sobre creación y opera que se ofrecieron a las vecinas y vecinos del barrio.

 

El Teatre ha colaborado con diferentes escuelas del Raval para que puedan asistir a espectáculos de la programación del Petit Liceu, lo que ha supuesto que muchos alumnos hayan pisado por primera vez el Liceu. Después de estas dos fases de integración entre ambas partes, finalmente se co-creó la ópera ya trabajar específicamente por grupos y con ensayos para empezar la producción. Finalmente, 4 años después se estrena en el Liceu en dos únicas funciones.

 

Por otra parte, a través de la actividad Òpera a l’abast, consistente en conferencias musicadas por músicos del Liceu en torno a títulos operísticos de las temporadas del Liceu y posterior asistencia a ensayos generales, muchos agentes del Raval también han podido descubrir el género operístico, el Liceu y sus producciones.