El Gran Teatre del Liceu inaugura la temporada con «Aida» de Verdi

Aída, Gran Teatro del Liceu de Barcelona

El Liceu inaugura la temporada 26/27 con una de las óperas más queridas de Verdi y del Teatre, una intensa tragedia de amor ambientada en el antiguo Egipto. Con dirección escénica de la artista iraní Shirin Neshat y con una dirección músical entre Antonello Manacorda y Josep Gil.

Aida, de Giuseppe Verdi, la ópera que más veces se ha representado en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, se presentará en el Teatro del 25 de septiembre al 15 de octubre, con dirección escénica de la artista iraní Shirin Neshat. Neshat propone una lectura reivindicativa en torno al conflicto entre los protagonistas y las estructuras que los rodean: el fanatismo religioso, el poder político y un gobierno autoritario. El director italiano Antonello Manacorda y el director de Vila-real Josep Gil se alternarán en la dirección musical de Aida , en un total de diecisiete funciones en el Liceu.

La responsable de la propuesta es una de las artistas audiovisuales más importantes de las últimas décadas, la iraní Shirin Neshat, establecida en Nueva York desde la década de 1970. Fotógrafa, cineasta y creadora multimedia, con Aida ha realizado su primera incursión en la dirección escénica operística. Esta producción es un encargo original del Festival de Salzburgo que finalmente se concretó en la Ópera de París y que parte de una idea central: el conflicto entre los tres protagonistas —Aida, Radamès y Amneris— y las estructuras que los rodean: el fanatismo religioso, el poder político y un gobierno autoritario.

Créditos: Bernd Uhlig

Shirin Neshat siempre ha introducido una mirada femenina en su trabajo, y uno de los temas recurrentes de su obra es el papel que desempeña la mujer en la sociedad, especialmente en los países musulmanes. Para Neshat, este es precisamente uno de los territorios que siempre ha explorado en su obra: el de las mujeres situadas entre la tiranía política y el fanatismo religioso, que intentan defender al mismo tiempo su individualidad y su humanidad . La producción de Neshat tiene una atmósfera oscura y pesimista y, en lugar de centrarse en la gloria del vencedor, ilustra la caída inminente de una civilización.

Sin embargo, Neshat no quiere reducir su obra a una simple lectura de propaganda política. Su interés se centra sobre todo en cuestiones más individuales y universales, como la identidad femenina, la libertad, el deseo y las consecuencias del autoritarismo. Por ello, más que trasladar la ópera a un conflicto político concreto, su propuesta utiliza la historia de Aida para reflexionar sobre los mecanismos de poder y sobre la manera en que estos afectan a las personas. Neshat tampoco considera esta producción un objeto cerrado. Su relación con Aida ha ido evolucionando y cada nueva versión incorpora, de algún modo, los acontecimientos históricos que han tenido lugar entretanto.

La ópera habla así tanto de los grandes conflictos de la historia como de las personas que quedan atrapadas dentro de ellos. Aida, Radamès y Amneris no son solo tres individuos enfrentados por el amor, el deseo y el poder: también son cuerpos sometidos a unas estructuras políticas y religiosas que los superan.


Créditos: Bernd Uhlig

Aida es una ópera de una dificultad extraordinaria para los cantantes. Radamès debe cantar su primera aria justo al comienzo, mientras que el momento más emblemático de la protagonista llega casi al final, cuando la soprano ya ha acumulado un gran esfuerzo vocal. Además, la obra combina escenas corales de gran exigencia con dúos de gran intensidad dramática. Es, por tanto, una pieza que requiere voces excepcionales y una gran resistencia vocal si se quiere representar al más alto nivel.

El papel titular estará en manos de cuatro sopranos dramáticas, con la presencia de la imponente diva rusa Anna Netrebko, que cantará en cuatro funciones, incluida la del estreno, así como de Anna PirozziOlga Maslova —seis funciones cada una— y Ewa Plonka.

En el papel de Radamès habrá tres tenores spinto de primerísima categoría internacional: el polaco Piotr Beczała, ya consolidado como un clásico del Liceu, Ivan Gyngazov y Arsen Soghomonyan.

El papel de Amneris, escrito para mezzosoprano y que exige un gran equilibrio vocal y dramático con el de Aida, especialmente en su encarnizado duelo del segundo acto, será interpretado por tres figuras con una amplia experiencia: Ekaterina Semenchuk, Ksenia Dudnikova y Fiorenza Cedolins.

Finalmente, los papeles de voz grave que encarnan al Faraón y a Amonasro serán interpretados, respectivamente, por dos bajos —George Andguladze y Vittorio De Campo— y cuatro barítonos —Artur Ruciński, Ludovic Tézier, Amartuvshin Enkhbat y Àngel Òdena.

El resto de papeles menores se repartirán entre Moisés Marín, en el papel del Mensajero; Carmen Buendía y Núria Vilà, como sacerdotisas; y los bajos Alexander Köpeczi, Giorgi Manoshvili y Simón Orfila, que interpretarán a Ramfis.

Créditos: Bernd Uhlig

Antes de la inauguración oficial del 25 de septiembre, el Liceu ofrecerá una función exclusiva para el público Under35 el 23 de septiembre. Coincidirá con la instalación del artista Fito Conesa en el Salón de los Espejos, en el marco del Liceu de les Arts, del 27 de septiembre al 15 de octubre.

El estreno digital de la producción de Shirin Neshat de Aida de Verdi en LiceuOPERA+ tendrá lugar el domingo 25 de octubre a las 18 h.