Bajo la Lupa: Entrevista a Aquiles Machado

Entrevista al tenor venezolano Aquiles Machado

Por Ximena Sepúlveda

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Comenzó su carrera musical en 1986 en la Schola Cantorum de la Orquesta Sinfónica de Lara. Posteriormente se mudó a Caracas, para iniciar estudios de canto en el Conservatorio Simón Bolívar y en la Compañía Nacional de Ópera, orientado por el profesor de canto, y barítono venezolano William Alvarado. En 1994 el Banco de España y la Fundación Mozarteum de Venezuela le otorgan una beca para que continúe sus estudios en España con el cantante Alfredo Kraus,​ en la Escuela Superior de Música Reina Sofía.

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Ha recibido premios de diversas asociaciones líricas y de la prensa especializada entre los que se puede destacar el de la “Asociación Lírica de Parma” por sus interpretaciones verdianas. En 1996 ganó el concurso de canto lírico “Francisco Viñas” en España,​ finalista en el concurso Cardiff Singers of the World de 1997 en Reino Unido,​ y el concurso del tenor español Plácido Domingo “Operalia”, en su edición de 1997.

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¿Cómo y cuándo se despertó en ti el amor al canto?
Desde muy pequeño. En mi casa siempre había gente cantando en las reuniones familiares, mi papá era un gran fan de los tangos y había cantado en el Orfeón Universitario de la UCV, mi tía Lida era sin duda la estrella de la familia, había cantado ya desde niña en la radio y todos admirábamos su hermosa voz, pero sobre todo el sentimiento con el que cantaba. Lentamente nos fuimos uniendo al clan de cantores espontáneos mis primos y mis hermanos. No tengo duda de que aquellas reuniones fueron las que despertaron en mí, tanto el amor por el canto, como por la música: Me enseñaron desde temprano que los sonidos van mucho más allá de lo simplemente acústico y que están profundamente vinculados a la esencia de lo humano.

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Tengo entendido que también te has dedicado al canto popular
Yo nací en Barquisimeto, una ciudad que está en la región centro occidental del país, capital del estado Lara al que se conoce popularmente como la capital musical de Venezuela. La razón de este singular apodo se debe en parte a la rica tradición folclórica y popular que en ella vive y en la que todos los “Guaros” (apodo por el que se conoce a los larenses) hemos crecido;  prácticamente todo el mundo toca cuatro, o canta, o toca la tambora y el que no sabe busca un tenedor y el rallador de queso de la cocina para transformarlo en charrasca y no quedarse fuera del sarao.

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Durante mis años de formación en Caracas una de las cosas que me ayudó a pagarme los estudios fue precisamente la música popular, durante varios años canté en agrupaciones con las que ganaba algún dinerito, la que más recuerdo y a la que más cariño le tengo es sin duda “Cañón Contigo” con la que incluso viajé a España para tocar en el pabellón Venezolano durante la Expo Sevilla en 1992. Toda esa deuda con la música popular Venezolana me llevó a grabar dos recopilaciones (de momento, estoy trabajando en un tercer proyecto) de música folclórica junto con el extraordinario guitarrista Aquiles Báez, quien además de ser uno de los músicos más notables que he conocido en mi vida, puedo decir con orgullo que es además mi hermano del alma.

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Háblanos de la Ópera en Venezuela
LA Ópera en Venezuela ha tenido varios períodos gloriosos: la época de la OMAC a finales de los 60 y 70, luego la primera época del TTC en donde esta obra arquitectónica era un ícono cultural de todo el continente. Pero particularmente creo que si en nuestra historia habrá que recordar un período con particular admiración es este que vive hoy por hoy la ópera en Venezuela. Creo que nunca una forma de arte había estado tan desamparada como lo está la ópera en Venezuela en nuestros días, y a pesar de ello un grupo de incansables artistas se niegan a su desaparición. Estos artistas que hoy viven allí serán los responsables de que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de esta maravillosa forma de arte, nuestra cultura les estará eternamente en deuda por no haberse rendido y haber sido lo suficientemente obstinados y perseverantes, por haberse dejado la piel en lo que amaban a pesar de tener todo en contra. Son muchos los colegas que habrían podido perfectamente huir de la desgracia que hoy vive mi país para forjarse un futuro brillante en el exterior, pero han decidido a conciencia quedarse y no dejar morir entre la barbarie y la indolencia aquello que es agua de vida para ellos: El Arte.

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Tú has sido el primer Venezolano en cantar en la Scala de Milán. ¿Hay algunos otros coterráneos suyos que sigan tus pasos?
Afortunadamente sí.   Actualmente hay un grupo de cantantes Venezolanos que se van haciendo un hueco en distintos escenarios internacionales. Esto es algo que demuestra que en Venezuela la lírica está viva, que las generaciones de relevo están listas para tomar las riendas de su destino. Así como antes muchos de los de mi generación  tuvimos como inspiración a cantantes como Alfredo Sadel, Morella Muñoz, Cecilia Núñez Albanese, Fedora Alemán, Rubén Domínguez o William Alvarado. A mí me encantaría sentir que lo que yo he hecho ha servido de inspiración a algún joven de mi país, y que esto le ha hecho entender que no importa lo difícil que parezca cumplir tu sueño,  es posible. Las dificultades son solo acertijos a los que hay que buscarles solución, quien se rinda ante las dificultades, seguramente encontrará una tragedia hasta a la hora de preparar un huevo frito.

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¿Qué nos puedes contar sobre la Lírica en Venezuela?
No quiero parecer pretencioso o chauvinista pero Venezuela es un caudal inagotable de talento, nuestros problemas son más de orden estructural, económico o de disciplina. Agregado a esto está lo fácil que es auto engañarse cuando se tiene algún tipo de talento especial y el entorno no ofrece retos para que sigas desarrollándote y creciendo como artista. Esto –evidentemente- no ocurre con todo el mundo, ya que la principal característica de una persona medianamente inteligente es precisamente la necesidad de descubrir y aprender nuevas cosas. En los últimos años me he encontrado con un nutrido número de jóvenes de gran talento y con los pies muy bien puestos sobre la tierra, jóvenes con hermosas voces y conscientes del tipo de oficio para el que se están preparando. Creo –sin temor a equivocarme- que las generaciones venideras tienen un gran potencial, una excelente preparación y muchas ganas. Si logran conjugar todo esto con un fin, y me refiero a un “fin” más allá de lo meramente musical, podemos estar ante una muy importante generación de artistas.

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Hoy en día hay una enorme cosecha de jóvenes cantantes en el mundo. ¿Te parece que la técnica vocal varía según la región?
Precisamente estoy escribiendo un libro sobre esto, la técnica vocal clásica nos enseña el funcionamiento general del instrumento vocal, pero lejos de encontrar en ella una herramienta “Ideal” nos vemos enfrentados a serias diferencias y dificultades educativas dependiendo de las particularidades físicas de cada individuo. Muchas de ellas son consecuencia directa da la fisionomía propia de cada quien, pero también –y no menos importantes- de las características étnicas de cada instrumento. Una cara eslava y una cara africana tienen notorias diferencias de conformación, por ende resuenan de manera distinta. Empeñarse en que ambos individuos canten con la misma técnica es un despropósito y condena al alumno a buscar salidas ante los problemas que casi siempre son perjudiciales para su instrumento y que arrastrará como una carga en su desarrollo. Entender la conformación física del estudiante y aprovechar sus ventajas es muy importante a la hora de enseñar, en la historia son muchos los casos de adaptación de técnicas clásicas a nuevas realidades, una de las más notables es el caso de la técnica Vagánova en Cuba, en donde una escuela entera se re-formula para un tipo de físico completamente distinto y genera una nueva forma de entender dicha técnica, generando algo totalmente nuevo y diferente perfectamente adaptado a unas características físicas particulares. Pues con el canto pasa lo mismo, en el siglo XX hemos tenido grandes avances al respecto, aún estamos lejos de generar escuelas individuales para cada tipo de físico, pero creo que es perfectamente posible y trabajar en esta línea solo nos llevará a encontrar mejoras y nuevos caminos para consolidar la belleza del canto y aprovechar su multicultural riqueza.

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Según tu experiencia ¿Qué le recomendarías  a los jóvenes que todavía no se deciden si quieren seguir una carrera en la ópera?
Voy a hacer un poco de abogado del diablo: Hoy por hoy el canto ofrece muchas posibilidades, desde la música popular, los musicales, al Rock, al crossover pasando por un enorme etcétera de géneros y estilos. Si un joven está valorando la posibilidad de dedicarse a la ópera, mi consejo es que lo piense muy bien. La ópera requiere niveles de dedicación, trabajo, compromiso y esfuerzo bastante fuera de lo normal, requiere plantearse una vida entera en función de este arte y no siempre se obtienen los resultados deseados. Conozco muchos cantantes de gran talento que han entregado su vida entera a su vocación, con incontables horas de esfuerzo y dedicación y que no han podido llevar sus carreras ni remotamente cerca de donde se lo merecen. Personas que se han perdido la infancia de sus hijos, o que simplemente no tienen una familia ya que la ópera les exigía incontables horas de su vida. Tomar la decisión de ser cantante de ópera debe ser como hacerse Monje, o Jedi, o Fan de Tarantino: “Debes sentir una fuerza más allá de la razón y de lo preestablecido en el mundo que te impulse a ello”

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¿Cómo interpretas el sentimiento?
Extrañamente esta es una pregunta que habría tenido distintas respuestas dependiendo del momento de mi carrera en que la hubieras hecho. A medida que pasa el tiempo los artistas vamos profundizando en lo que hacemos y cómo lo hacemos. Bien es cierto que la pasión nunca muere, pero también lo es que esta va adquiriendo nuevas formas a medida que llega la madurez. Yo empecé a cantar en grandes escenarios internacionales muy joven, y el sentimiento ha sido parte fundamental de todo aquello que he interpretado, motivado por la fuerza y la emoción que te dan esos primeros años, te llenas de una energía que solo puede describirse como mágica. Hoy que he entrado a la madurez en mi carrera, afortunadamente esa fuerza sigue existiendo, pero el sentimiento deja de ser una energía descontrolada para convertirse en una herramienta que construye belleza. Estos años cantando me han enseñado que una solitaria lágrima puede ser mucho más comunicativa que un llanto histérico, que una caricia reprimida es más dolorosa que una mueca enorme y que lo verdaderamente hermoso del sentimiento en una obra de arte es que este sea verdadero. Mi propósito fundamental a la hora de comunicar los sentimientos y emociones que se esconden en una obra, es que el público los viva como propios en el momento de escucharla, que el señor de la butaca 4 sienta que Radamés no es un simple personaje exótico de una ópera, sino que es él mismo en algún momento de su vida. Hoy interpreto los sentimientos con el firme propósito de transformar mi vida y la de aquellos que me escuchan.

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Si volvieras a nacer ¿Harías algo distinto a lo que has escogido en tu presente?
Creo que no. Si volviera a nacer estoy seguro que al igual que hoy no podría, ni sabría hacer otra cosa que cantar. El canto es la esencia de lo que soy, y si bien con el tiempo esto se ha diversificado y complicado llevándome a ser el ser humano que soy hoy, en esencia sigo siendo básicamente eso: Canto. Para mí el canto es un fluir eterno, es el poder de convertir el aire en comunicación, es transformar mi alma en sonido y hacerla entrar en comunión con mis semejantes. Yo he vivido mi carrera con total entrega, siempre con honestidad y absoluto respeto por todos aquellos que me rodean; la música ha sido una bendición en mi vida, me ha transformado en un mejor ser humano y ha transformado mi entorno en un mundo lleno de belleza. Gracias a ella he conocido prácticamente todo el mundo, personalidades apasionantes, vivido experiencias que pocos pueden decir que han vivido. Quizá lo único que cambiaría (y aún hay tiempo para hacerlo) sería afinar la hoja de ruta para sacarle aún más jugo a la vida, ya que al final lo hermoso de aquello que te da la vida es poder compartirlo con aquellos a quienes amas.

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¿Cuál es tu mayor ambición?
Mi mayor ambición es dejar una huella en el mundo, una huella que sirva de ruta para las generaciones venideras, trascender más allá de lo físico y poder formar parte de los sueños y logros de aquellos que han deseado ser mejores personas y que no se han rendido ante la adversidad ni las mezquindades. Sueño con que esta tragedia que vive mi país termine, que llegado el tiempo podamos con las caras llenas de las cenizas construir una realidad mejor, en donde mi mano sea participe junto a la de muchos otros de la forja del futuro, un futuro promisorio para nuestros hijos y los hijos de sus hijos.

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Mi mayor ambición es ser la persona que mis hijas sueñan que soy. Mi mayor ambición es ser un mejor ser humano.