Teatro Municipal de Lima: renacer en la Ciudad de los Reyes

Inaugurado en 1920 como el Teatro Forero y adquirido por la Municipalidad Metropolitana de Lima en 1929, el Teatro Municipal de Lima es uno de los centros de la vida cultural del Perú y un símbolo del centro histórico de su capital. Tras sobrevivir a un incendio en 1998, la reconstrucción y modernización del teatro lo han convertido en hogar de cuerpos estables y punto de encuentro para las grandes voces del circuito internacional.
La noche del 28 de julio de 1920, mientras Perú se preparaba para celebrar el centenario de su independencia, las puertas de un imponente edificio en la calle Ica se abrieron por primera vez. No era solo un teatro en el centro histórico de Lima; era la materialización del sueño del diseñador, constructor y político tacneño Manuel María Forero, quien deseaba dotar a la capital peruana de un escenario a la altura de las grandes casas de ópera europeas.
Ubicado en el corazón histórico de Lima, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el Teatro Municipal de Lima fue inaugurado originalmente como Teatro Forero en honor a uno de los artífices de su edificación e inauguración. En 1929 fue adquirido por el municipio limeño y se convirtió en un eje en la política cultural municipal y nacional. Con una capacidad para aproximadamente 1.181 espectadores, elencos estables y una arquitectura que refleja a los grandes teatros de ópera construidos en Latinoamérica entre los siglos XIX y XX, el teatro es hoy un centro de producción artística y gestión patrimonial.

Del sueño de Forero a la gestión municipal
A diferencia de muchos teatros latinoamericanos que nacieron a mediados del siglo XIX y principios del XX a partir de decretos gubernamentales, el origen del Municipal de Lima fue estrictamente privado. Manuel María Forero, cónsul de Perú en Iquique (Chile) entre 1908 y 1911 y gran entusiasta de las artes escénicas, invirtió su capital personal para construir un recinto acorde a la gran cantidad de público que acudía a los actos que brindaban las compañías itinerantes de ópera. El arquitecto e ingeniero peruano Alfredo Viale se encargó del diseño exterior del edificio, inspirado en los cánones del neoclasicismo y el barroco italiano.
La estructura original destacaba por su planta de herradura “a la italiana”, diseñada para optimizar la visibilidad y la proyección del sonido natural, un factor crítico para la gran ópera de la época. La inauguración del Teatro Forero, un 28 de julio de 1920, fue estelar: actuó la compañía de ópera Brecale, liderada en ese entonces por el tenor superestrella Enrico Caruso, quien a pesar de estar contemplado para actuar en la inauguración nunca llegó a pisar el escenario limeño. En la apertura, Manuel María Forero aseguró que “he querido darme el gusto de construir un gran teatro que dedico, no solo a la ciudad de Lima, sino a todo el Perú”.
Los elevados costos de mantenimiento y las dificultades económicas llevaron a que, en 1929, el Estado peruano, a través de la Municipalidad de Lima, adquiriera el edificio. A partir de ese momento, el Teatro Forero pasó a llamarse oficialmente Teatro Municipal, asumiendo su rol como uno de los principales coliseos de la ciudad.
Durante las décadas de 1930 y 1940, el teatro se consolidó como la parada obligatoria de las grandes compañías líricas que viajaban desde Europa hacia el sur del continente. Su ubicación estratégica en el centro de Lima lo convirtió en el epicentro de la vida social y artística, albergando no solo ópera, sino también grandes banquetes estatales y ceremonias civiles.

Mármol, cristales y un palco para las mujeres viudas
La arquitectura de Teatro Municipal de Lima es un despliegue de macizo neoclasicismo. Su fachada con bustos de Beethoven, Wagner y Liszt anticipan la estética de los espacios interiores, como el Foyer o Salón Dorado, decorado con pan de oro, mármoles de Carrara y cristales de Murano que evoca el diseño de los palacios franceses del siglo XVIII.
El auditorio principal cuenta con tres niveles de palcos, una platea y una galería superior. El techo, adornado con pinturas alegóricas y una imponente lámpara de cristal, fue reconstruido minuciosamente tras el incendio de 1998, respetando los diseños originales de Viale, pero incorporando sistemas modernos de iluminación y seguridad contra incendios.

El auditorio aún preserva el histórico Palco de las Viudas, con 25 arcos desde donde antiguamente las mujeres viudas asistían a los espectáculos, además de doce cariátides, esculturas de mujeres que funcionan como columnas arquitectónicas y cuyo origen se remonta a un mito durante la guerra del Peloponeso.
Tras su remodelación integral en 2010, la caja escénica del teatro cuenta con un sistema de tramoya automatizado y un foso de orquesta con capacidad para más de 80 músicos, lo que permite la ejecución de repertorios de gran envergadura, desde el romanticismo de Wagner hasta las producciones contemporáneas de mayor flexibilidad técnica.

La tragedia de 1998
El 2 de junio de 1998, durante los ensayos para una ceremonia de premiación, un cortocircuito en el escenario desató un incendio catastrófico. En pocas horas, las llamas consumieron el escenario, el techo de la sala principal, gran parte de los palcos y dañaron severamente la estructura del Salón Dorado.
La pérdida fue una tragedia nacional. Durante doce años, el teatro permaneció en silencio y con sus muros ennegrecidos. La reconstrucción, que culminó en 2010, no fue simplemente una restauración estética. Se realizó un trabajo de ingeniería estructural para reforzar el edificio contra sismos y se implementó una modernización tecnológica que incluyó acústica de última generación.
El teatro reabrió sus puertas el 11 de octubre de 2010, completamente restaurado y renovado, con una escena de La hija del faraón presentada por el Ballet Municipal de Lima. Previamente, la orquesta sinfónica de la capital interpretó el himno nacional y «El cóndor pasa», del compositor peruano Daniel Alomía Robles.

Del repertorio universal al drama incaico
Actualmente, el Teatro Municipal de Lima es la sede del Ballet Municipal de Lima, fundado en 1983 y dirigido por Lucy Telge. Este cuerpo estable ha formado a generaciones de bailarines peruanos que hoy integran compañías internacionales. Sus temporadas anuales suelen incluir clásicos como El Lago de los Cisnes, Don Quijote o El Cascanueces y ha invitado a primeros bailarines de renombre internacional, como Stanislav Boukharaev, Fernando Bujones, Jorge Esquivel, Iván Korneyev y Dimitri Rykhlov.
La Orquesta Sinfónica del Teatro Municipal es otro de los cuerpos estables del coliseo, dirigida actualmente por el italiano Matteo Pagliari y que regularmente se presenta en conciertos sinfónicos y en la temporada lírica.

Por el escenario del Municipal de Lima han pasado íconos de las artes escénicas de los siglos XX y XXI. En sus primeros años, recibió a la legendaria bailarina rusa Anna Pavlova, mientras que el tenor peruano Alejandro Granda, uno de los favoritos de la Scala de Milán en la década de 1930, se presentó repetidas veces en este escenario. Más recientemente, el teatro ha acogido actuaciones del tenor Juan Diego Flórez, quien además dirige Sinfonía por el Perú, un proyecto de transformación social a través de la música que también se ha presentado en el coliseo municipal.
Cantantes líricos como Jonathan Tetelman y Nadine Sierra han pasado por la programación del teatro, la que además ha incorporado teatro clásico español, música criolla peruana –la cantante y compositora Chabuca Granda también actuó en este escenario– y espectáculos de danza contemporánea.

Durante la Temporada 2025, el teatro programó títulos de ópera del repertorio universal como La traviata (Verdi), Carmen (Bizet) y la zarzuela La tabernera del puerto (Sorozábal). En noviembre de ese año, subió a escena la ópera Ollanta, del compositor peruano José María Valle Riestra.
Estrenada en Lima en 1900 –y reestrenada con una segunda versión en 1920–, Ollanta está basada en el drama quechua colonial Ollantay y narra el amor prohibido entre un general inca de origen plebeyo y Cusi Coyllur, hija del Inca Pachacútec, quien lo rechaza por no ser de sangre real, desatando una historia de rebelión, traición y un trágico final shakespeariano. Las presentaciones en el Teatro Municipal de Lima contaron con puesta en escena de Jean Pierre Gamarra, escenografía y vestuario de Lorenzo Albani y la dirección musical de Matteo Pagliari.

En junio de 2026, el Teatro Municipal de Lima se convertirá en el epicentro de la lírica iberoamericana como anfitrión de la 19ª Conferencia Anual de Ópera Latinoamérica (OLA), recibiendo a cientos de representantes de teatros, festivales y compañías de ópera de la red.