«Manual del Gestor de Teatros»: nuevo libro recopila reflexiones y prácticas en la gestión de espaciosescénicos

El libro Manual del Gestor de Teatros (Berenice, 2026), publicado por Gonzalo Halty (exdirector del Auditorio Nacional Dra. Adela Reta del SODRE en Montevideo), tiene la finalidad de servir de ayuda y orientación a quienes trabajan –o pretenden hacerlo en algún momento– en la gestión de un teatro o espacio escénico.

En el prólogo presentado por Ramiro Osorio (exministro de Cultura de Colombia y director del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo de Bogotá) se plantea que esta publicación nos aporta una mirada innovadora y humana de lo que significa gestionar una instalación cultural. Sin dejar de ser una suerte de manual, hay atajos planteados desde otros perfiles profesionales que enriquecen la propuesta y la llevan hacia un proceso más integral, inspirador y, porque no, transformador. (pág. 17)

El Manual del Gestor de Teatros editado por Berenice (www.editorialberenice.com), propone incorporar un texto que combina herramientas con reflexiones, propuestas de trabajo con análisis, pasando a ocupar un espacio profesional donde no abundan publicaciones de este tipo.

Durante el vuelo compartido, como lo plantea Halty (incluyendo una loca teoría comparativa de la gestión de un teatro con el proceso de migración de las aves), que es la gestión de un espacio escénico, se abordan temas como la importancia de la planificación, la gestión humana, la organización laboral o el análisis desmenuzado de sectores neurálgicos de un teatro como son las áreas Técnica, Financiera, Programación, Comunicación, Atención al público, Educación y políticas sociales o Facility Management. Todo basado en un proceso de liderazgo ético y con una fuerte orientación humanista de la gestión, con énfasis en el talento de las personas.

En el Manual del Gestor de Teatros participaron como invitados a través de entrevistas el exdirector técnico del Teatro Colón de Buenos Aires, lamentablemente fallecido, Enrique Bordolini, la directora del Festival de Ópera Amazonas, Flavia Furtado, el director artístico del Auditorio de Tenerife, José Luis Rivero y el músico uruguayo Luciano Supervielle, además del ya mencionado Ramiro Osorio en el prólogo. Estas participaciones enriquecen la publicación, brindando cada profesional desde su lugar, una opinión acerca de temas específicos.

Por ejemplo, en el marco del capítulo de Liderazgo donde Halty profundiza en conceptos varios acerca del tema y profundiza en el Liderazgo ético, Flavia plantea en el libro que para liderar un proyecto hay que crear un ambiente de permanente colaboración para que las personas tengan un sentimiento de pertenencia y que se entienda que están ahí para colaborar con un proyecto que es más grande que todas nosotras. (pág. 63)

Libro

Todo proyecto tiene un origen, un comienzo, por lo tanto, el libro plantea un orden lógico de análisis de antecedentes institucionales, diagnósticos y consultas varias que den basamento al punto de partida del proceso de gestión. Esos elementos se manifiestan en sinergias tangibles e intangibles que van construyendo la identidad cultural, basándose en un entretejido de valores colectivos, éticos y estéticos, como asimismo en objetos y elementos que dan sentido a lo cotidiano. (pág. 32)

En otro orden, en el caso de Luciano Supervielle, incorpora en el libro la mirada del artista acerca de gestión de las salas que es bien interesante. Entre otros aspectos plantea, por ejemplo, que las reglas de las salas deben ser flexibles y es importante que se adapten al lugar en el que se está. A veces te confrontas a situaciones en las que, de la otra parte, no hay el mismo compromiso que vos, pero allí juegan otras cosas como la personalidad y la actitud. (pág. 52)

Durante la lectura se avanza organizada y procedimentalmente sobre como armar el modelo de gestión. Se analizan los pasos que le permitirán al lector, la importancia de incorporar algunas técnicas que ampliarán su caja de herramientas con el fin de mejorar la gestión del teatro o centro cultural.

Uno de los aspectos en que se pone énfasis es en la planificación. A su vez, se establece la importancia del pensamiento estratégico, conceptos de planificación estratégica, de la programación y sus criterios, del rol de la dirección, la ética de la gobernanza política, entre otros aspectos.

En este sentido, José Luis Rivero, incorpora en el libro conceptos interesantes como el de la importancia de realizar un plan estratégico en un teatro o auditorio. Y comparte que, a partir de ello, en el Auditorio de Tenerife los departamentos se conectan y pueden propiciar, pueden abogar, pueden sumar al conjunto. Es verdad que la acción central es la artística, pero no es menos verdad que esa acción artística no se puede desarrollar sin las partes visibles como la comunicación, el marketing, entre otras; como las partes invisibles como la administración, la gerencia o el mantenimiento del edificio. (pág. 95)

Esa lógica integral del pensamiento estratégico, del mapa mental llevado a la acción, de potenciar al capital humano y de plantear un método de gestión claro y participativo para el funcionariado, hace a la esencia de este libro. Hablamos de personas gestionando un proyecto cultural dirigido a personas. Por lo tanto, no debemos de perder este eje central.

De más está decir que una de las áreas transversales por excelencia de un teatro es el sector escenotécnico. De ahí que la opinión de Quique Bordolini hace que este capítulo del libro se destaque. En su opinión, la dirección Técnica debe manejar las riendas de los recursos humanos y debe ser sólido en el área técnica de los equipos que tenga a su mando. La dirección Técnica no la podés manejar desde una oficina, sino que hay que estar en el escenario permanentemente.

Al final del libro, donde se incursiona sobre lo que significa hacer una planificación estratégica en un teatro, se incluye un capítulo sobre la importancia de trabajar en relación con el mundo de las redes colaborativas. En este espacio se incorporan algunos elementos interesantes de la información existente de las diferentes redes locales, regionales o globales que pueden brindar oportunidades de intercambio capacitación, coproducción, etc., a teatros que así lo requieran. Es así que se mencionan a OLA, Opera Europa, Opera América, etc., y algunos ejemplos de redes locales de países que han avanzado en este sentido.

Para finalizar, Halty manifiesta que nuestro enfoque ha insistido mucho en el equilibrio, la integralidad, la mesura y la ética en una gestión a escala humana. No vemos otra manera de desarrollar un proyecto cultural si no partimos de una base sólida, respetuosa, ecuánime y con valores.

La sabiduría de decidir bien (como dice Sonnenfeld), tiene que ver con la atención al otro, con saber hacer agradable la vida a los demás, atendiendo a los detalles del servicio y del vínculo. Es esta actitud la que más profundamente nos universaliza e interioriza como seres humanos y, por ello, la que más nos perfecciona y perpetua. (pág. 255)