Coproducción de Madama Butterfly entre el Teatro Mayor y la Ópera de Colombia estrena en Bogotá

La producción acordada durante el encuentro de OLA en Quito, se presentará posteriormente en el Teatro Melico Salazar de Costa Rica.

Conversamos con Alejandro Chacón, Director de escena de la producción.

 

El Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, en coproducción con la Ópera de Colombia, presentarán este marzo la inmortal historia de amor, con el apoyo de la Orquesta Filarmónica de Bogotá y su Fusión Filarmónica Juvenil y el Coro de la Ópera de Colombia.  Rodolfo Fischer, quien ya ha dirigido a la orquesta y participado en producciones como Falstaff y Carmina Burana, estará a cargo de la dirección musical. La producción cuenta un destacado grupo de cantantes nacionales e internacionales, entre los que destacan la soprano griega Alexia Voulgaridou y el tenor colombiano César Gutiérrez.

 

La coproducción fue acordada durante el último encuentro anual de Ópera Latinoamérica en Quito Ecuador, en el que representantes de los teatros miembros además de asistir a reuniones y ponencias, tienen la oportunidad de intercambiar ideas, construir nuevas redes y generar proyectos.

 

La nueva coproducción de Madama Butterfly continuará circulando dentro de Latinoamérica presentándose en Costa Rica en julio de este mismo año. La producción se montará en el Teatro Popular Melico Salazar, gracias a la gestión de la Compañía Lírica Nacional de Costa Rica, miembro de la Red OLA desde 2018.

Conversamos con Alejandro Chacón, director escénico de la ópera, sobre la producción, la escenografía, la historia de esta ópera y la importancia del género.

 

¿Cómo es la atmósfera y la estética de esta propuesta que veremos en el Teatro Mayor?
Esta es la tercera puesta en escena de esta producción por lo que se han rescatado las plataformas de las veces anteriores, solo hay que hacer la estructura base. Hemos traído un pintor del Teatro Colón de Buenos Aires que está pintando los paneles que son en gasa, transparentes. Es muy simple, hay tres líneas de paneles, con una rama de cerezo, que se mueven sobre rieles. También está en el fondo la bahía de Nagasaki, que es donde ocurre la historia y donde está la casa de Butterfly. Los trajes los tenemos de ocasiones anteriores y arreglarlos para diferentes cantantes no es un problema grande.

 

¿Cuál es el elenco elegido para esta ocasión?
Esta vez tenemos un muy buen elenco. Tenemos una muy buena soprano, la griega Alexia Voulgaridou, quien es la persona en la que recae el peso de esta ópera. Tenemos una muy buena mezzosoprano, la turca Asude Karayavu; un barítono que nos va a hacer llorar tranquilamente porque es muy bueno, es un gran actor y con buena presencia: el uruguayo Marcelo Guzzo, que ya ha trabajado con nosotros y uno realmente le cree como el cónsul de los Estados Unidos. Y tenemos a César Gutiérrez como tenor, que es nuestra estrella colombiana. Él hace de Pinkerton, que es el malo de la película, y es raro verlo de malo, pero lo hace muy bien. (Conoce a los personajes aquí)

 

¿Qué es la ópera para usted?
La ópera es una pasión. Si tú no eres apasionado, mejor no te dediques a esto. La ópera es como un virus incurable que se contagia la primera vez que la ves, y te queda ya de por vida, y no quieres dejar de verla nunca. Yo por eso digo siempre que la gente que dice que no le gusta la ópera, es porque no la vio. Es más, no basta con verla por video, hay que verla en vivo en el teatro. Uno escucha a esos cantantes sin micrófono, esa música le llega a uno al alma, como no te llega de ninguna otra forma. El video es a la ópera lo que el sexo virtual es al sexo: sí, uno se emociona y todo, pero no es lo mismo. La ópera te produce cosas que solamente se producen a ese nivel. Te hace reír, te hace llorar.

 

¿Por qué el público no se puede perder Madama Butterfly?
Primero que nada, no vivimos en nueva York, donde hay seis funciones por semana durante cuatro meses. Aquí [en el Teatro Mayor] hay tres funciones, dos veces al año, y no más, y si te perdiste eso te va a tocar viajar si quieres ver ópera. Y eso vale para Madama Butterfly, y para todas las óperas. Es increíble, Bogotá es una ciudad de nueve millones de habitantes y solamente unos cuatro mil privilegiados podrán ver esta ópera, así que como porcentaje de población es muy bajo. Entonces los cuatro mil privilegiados que pueden ver la ópera, por favor no se lo pierdan. Es un crimen de lesa humanidad perdérsela.
Y segundo, porque es una maravilla. Van a llorar, van a disfrutar, lo van a recordar de por vida. El que nunca ha visto ópera, va a quedar enamorado y va a volver siempre. Y para el que ya la vio, va a ser una excelente versión comparada a las que ya conoce.

 

Fuente: Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.