El Teatro Real estrena «Enemigo del pueblo» (F. Coll)

Entre los días 12 y 18 de febrero se ofrecerán cuatro funciones de Enemigo del pueblo, de Francisco Coll, encargo y nueva coproducción del Teatro Real y del Palau de les Arts de Valencia, donde la ópera tuvo su estreno mundial el pasado 5 de noviembre de 2025, bajo la dirección musical del sueco Christian Karlsen.
Enemigo del pueblo es la segunda ópera de Francisco Coll (1985), compositor valenciano afincado en Suiza y una de las voces más destacadas y singulares de la creación musical española actual. Su primera ópera de cámara, Café Kafka, estrenada en la Royal Opera House en 2014, fue alabada con entusiasmo por la crítica
nacional e internacional.
Desde entonces -han pasado 12 años- la producción de Coll no ha dejado de crecer, explorando y articulando múltiples influencias con una voz propia que combina energía febril, texturas muy complejas, abundancia de contrastes rítmicos y dinámicos y un medido balance que explora desequilibrios, desenfoques, distorsiones y superposiciones de voces, estructuras, temas o citas, exhibiendo un atrevido eclecticismo que es uno de los motores de su estilo personal y del que da buena cuenta Enemigo del pueblo, su primera ópera para gran orquesta.

Alex Rigola, que en 2018 dirigió el drama original de Henrik Ibsen en El Pavón Teatro Kamikaze de Madrid con una celebrada y muy libre puesta en escena que interpelaba al público a posicionarse, con su voto, ante los dilemas éticos planteados en la trama-, ha vuelto a sumergirse en este texto para convertirlo en el libreto de la ópera (el primero que escribe en su dilatada carrera teatral) y darle vida en el escenario.
La trama, estructurada en dos actos y ocho escenas presentadas sin pausa, enfrenta a dos hermanos con intereses y personalidades antagónicas, a través de una dialéctica exacerbada que plantea cuestiones éticas y morales completamente vigentes en la actualidad. Por su parte, un arrogante Doctor, secundado por su hija (Petra) -con más relevancia en la ópera que en el texto de Ibsen-, quiere alertar a los ciudadanos, con bases científicas, sobre las peligrosas aguas contaminadas del famoso balneario de su pueblo, pero su hermano, el corrupto Alcalde, se niega a aceptar una realidad que pondría en riesgo el entramado económico y las relaciones de poder que sostienen a la comunidad.

Uniéndose a los intereses de un periodista (Mario), de una empresaria (Marta) e, incluso, de su suegro (Morten, papel mudo), manipula a los ciudadanos utilizando el miedo, las medias verdades, la demagogia, la ocultación y todas las “malas artes” demasiado vigentes en la actualidad.
Àlex Rigola sitúa la acción en una apacible costa mediterránea de dunas, cielo y mar -escenografía y vestuario de Patricia Albizu-, que va cambiando de tonalidades con la toxicidad y complejidad de la trama, concediendo un gran protagonismo a la fuerza dramatúrgica de la orquestación de Francisco Coll, que ocupa un lugar preponderante en la trama, acompañando, contradiciendo, censurando o ridiculizando a los personajes, creando ambientes o anticipando y comentando las situaciones, en una perfecta simbiosis con la iluminación de Carlos Marquerie y el vídeo de Álvaro Luna.

Con el encargo y la coproducción, junto al Palau de les Arts de València, de la primera ópera de gran formato del compositor Francisco Coll, el Teatro Real defiende la vitalidad del repertorio lírico contemporáneo y su innegable capacidad para abordar algunos de los temas más candentes e inquietantes de la actualidad, con la hondura, la trascendencia y la infinita libertad interpretativa que concede el arte.